Área de Interpretación de las Calzadas Romanas
Siguiendo las aguas del río Rubagón, a 400 metros de Nestar, se encuentra el Puente Perdiz. Con sus cinco ojos y 32 metros de longitud, puede presumir desde hace más de 2000 años de ser una de las huellas romanas más representativas y mejor conservadas de cuantas se reúnen en la Montaña Palentina. Este puente era parte de la calzada romana que unía la ciudad de Pisoraca (Herrera de Pisuerga) con Portus Blendium (Suances) y, a día de hoy, forma parte del Camino Olvidado a Santiago.
Junto a él, los restos de la ermita de la Virgen de la Guía, posiblemente en origen un pequeño templo romano; y el área de interpretación de las Calzadas Romanas, que incluye una serie de paneles con información relativa a estas construcciones y su presencia en la comarca.
Este punto, además, es el inicio del paseo hacia la fuente de Cordovilla de Aguilar que, tras dos kilómetros y medio por un camino sin ninguna dificultad ni gran pendiente, nos lleva a una enorme fuente y su pilón rodeado por un área verde con abundante arbolado y sombra que invita al descanso.