Revilla de Santullán
Se encuentra en el valle de Santullán, a escasos kilómetros de Barruelo, del Santuario del Carmen y del macizo rocoso de Peña Ruz.
La iglesia de San Cornelio y San Cipriano es una de las joyas del románico norte por su espadaña pero, sobre todo, por su magnífica portada con la representación de la Última Cena en una de las arquivoltas y un autorretrato del propio escultor con la inscripción Michaelis Me Fecit (Miguel me hizo). De su interior cabe mencionar las pinturas murales del ábside, atribuidas al Maestro de San Felices, y su pila bautismal románica.
Tiene multitud de zonas verdes y esculturas que aluden a los trabajos tradicionales en el campo y en la mina. Conserva un cuidado núcleo urbano con casas construidas en piedra, dos de ellas con blasones, un lavadero convertido en sala de exposiciones y un teleclub, sede del asociacionismo vecinal.
La localidad está incluida en la ruta del Románico Norte y tiene varias sendas naturales para caminar que la conectan con Peña Ruz, Barruelo de Santullán y con el Pozo Calero.